El Silencio

El silencio no solo es la ausencia de ruidos externos, sino lograr eliminar aquellos mas profundos, los internos. No solo el silencio como ausencia de palabras sino como ausencia tambien de ideas y pensamientos que ametrallan nuestra mente. Ese es el silencio ideal, cuando entramos en ese estado que los budistas llaman "vacuidad", el vacío mental. A él se llega a traves de la practica constante de la meditación, pero para llegar a ese estado al que podríamos calificar como el "nirvana" del buda, hemos de trabajar y realizar muchas practicas previas.

El control de la palabra es un buen inicio, asi nos daremos mas oportunidad de obtener espacios de silencio de nuestros propios ruidos externos. Despues nos concentraremos en los ruidos internos, los mas difíciles de aquietar, la constante avalancha de ideas y pensamientos, hasta que poco a poco aprenderemos a controlarlos.

Solo asi lograremos ese silencio tan deseado, en el que una paz inconmensurable nos llenará de felicidad y sabiduría...

Encontré estas notas al respecto del silencio, en un libro del inglés Arthur Powell (1924), paso a transcribirlo pues quiero compartirlo con todos:

"En el silencio aparece a la superficie la verdadera naturaleza de los hombres, y éstos se percatan de sus almas más íntimas. Los hombres débiles e impuros sienten esto instintivamente; por eso temen a la soledad, y tienen miedo de quedarse a solas consigo mismos, con sus yoes, pues son incapaces de dominar a su naturaleza ruin. Y por el contrario, los fuertes y los puros no temen al silencio, sino que lo buscan, porque saben que en la soledad pueden acercarse a su Dios interno.

Quizás no exista una prueba tan cierta de la grandeza y de la fuerza interior como la de la capacidad de experimentar los largos períodos de silencio, y sacar provecho de ellos ya se hayan buscado deliberadamente, ya hayan sido provocados por la deserción de un amigo o de un amante, porque cuando esto ocurre las voluntades débiles se agrian y retornan al vicio, mientras que las poderosas y puras acrecientan su templada fortaleza así como la dulzura de su carácter.

El discurso corresponde a hombres; la música a los ángeles, y el silencio a los dioses. Los sonidos tienen principio y fin y son temporales. El silencio nunca cesa, y es eterno. Las voces de los sabios y de los más compasivos no son oídas, mas que por quienes saben substraerse al tumulto de las palabras y de las querellas humanas, para colocarse en el centro, esperar que suene la música del silencio y aprender la sabiduría; la fuerza y la belleza que fluyen de ese centro para quienes pueden aliarse con esas secretas fuerzas benéficas de donde vendrá la salvación de los hombres y la salud del mundo.

Cuando es preciso hablar es preferible hacerlo después de haber estudiado el hecho de que se trata en la conversación. Se malgasta más energía en la conversación superflua y necia que en ninguna otra cosa. Los irreflexivos prestan poca atención al prudente consejo de que deben escuchar más que hablar. Pocos son los grandes oyentes, pero el mundo está lleno de grandes habladores. Quien quiera aprender para llegar a sabio, debe ante todo adquirir el arte de permanecer silencioso mientras que observa, oye y piensa continuamente.

En la ciencia física abundan las analogías y ejemplos de la ley del silencio. La luz sólo es visible cuando da en un objeto obscuro: si no hubiera nada que recibiera la luz, todo permanecería en tinieblas. El sonido divide la continuidad del silencio en fragmentos y secciones, y de este modo lo hace perceptible a nuestros sentidos. La música está compuesta en silencio, del mismo modo que una estatua de Fidias está esculpida en un mármol informe, o los esplendores de la puesta del sol se reflejan en la pura e invisible luz blanca.

Toda nota musical se compone de numerosas porciones de silencio separadas entre sí como las divisiones de una regla que marcan distancias en el espacio inmensurable. El ritmo, la melodía y la armonía no son otra cosa que métodos de espaciar y colocar en patrones los fragmentos del silencio. Así como todos los colores existen en la luz blanca, así también todos los sonidos están latentes en el silencio".

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